> Natalia Oreiro
"Ricardo es mi vida"
El lunes a las 21 regresó a la pantalla chica con
Sos mi vida, de la mano de su ya probada pareja televisiva Facundo Arana y con el amor incondicional del público intacto. Tan sólido
como el que Natalia siente por su marido, Ricardo Mollo, el hombre que, asegura, sabe contenerla.
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Pura energía, simpática, amable y, encima, linda. Por
donde transita, el huracán Oreiro deja su huella. Es que tanta
belleza y verborragia no pasan inadvertidas. Sin embargo ella, en
lugar de inflar el pecho y vivir cual diva, prefiere la tranquilidad,
el silencio e, incluso, el aislamiento. Como si fuera anónima,
camina por las calles de Palermo vestida con un jean, blusa y remera.
Y la gente la mira anonadada. “¡Es la Oreiro!”,
exclama una mujer que pasea con su amiga. Y, por supuesto, se detiene
para pedirle un beso al que Nati, encantada, accede. Y sí,
es “la Oreiro”. Tiene el mismo lunar arriba de la boca
que la de la tele, el mismo tono de voz agudo y, definitivamente,
el mismo ángel. Ese que hace que, a pesar del cansancio producido
por una ardua jornada de grabación, entrenamiento, sesiones
fotográficas y entrevistas varias, atienda a cada uno como
si fuera el único. Ese que hace que uno desee que el ratito
junto a ella se vuelva eterno para seguir disfrutando de su compañía.
Porque la mujer de Ricardo Mollo, el líder de Divididos, sin
dudas, se destaca del resto. Tal como supieron hacerlo varios de sus
personajes y tal como, espera, pueda hacerlo ahora Esperanza La Monita
Muñoz, la boxeadora bruta que enamorará perdidamente
al empresario y corredor de autos Martín Quesada (Facundo Arana)
en Sos mi vida, la tira diaria de Canal 13. En principio, con 22.9
puntos de rating en su primera emisión, el público le
dijo sí.
-Comencemos hablando de Sos mi vida.
-La verdad es que estoy re contenta porque hacía rato que no
hacía comedia y yo me siento más comediante. ¡Soy
fanática de Nini Marshall! Esto de hacer reír al otro
me da mucho placer y siento que el otro se ríe conmigo, entonces,
¡bingo! En realidad, esto fue todo medio sorpresivo porque yo
no podía hacerla, tenía otros proyectos, y finalmente
me di cuenta que la tenía que hacer porque es un personaje
que escribieron para mí y que Facundo quería que yo
la hiciera con él. Y me encontré en esa situación:
de verdad no podía contractualmente, pero hubo algo adentro
de mí, de mucha sinceridad, que decía “esto está
buenísimo”. Y ahí dije: “bueno, lo voy a
hacer”.
-Además, tenías la tranquilidad de saber que con Facundo
tienen química.
-Sí, pero no es que nos miramos a propósito y decimos:
“ponele química” (risas). Es algo que nos pasa.
Nos sentimos muy conectados cuando trabajamos y, cuando miramos la
escena, nos damos cuenta que hubo un chispazo.
-Para tu personaje estás entrenando con la boxeadora profesional
Marcela La Tigresa Acuña. ¿Es verdad que te cambió
el cuerpo?
-Eso salió publicado en una revista, pero en realidad yo no
hice hincapié en “soy 55 kilos de pura fibra” (dice
con burla). La verdad es que peso lo mismo. Estuve entrenando todos
los días y ahora, que ya empezó la novela, voy dos o
tres veces por semana para seguir aprendiendo, mejorar la técnica
y no perder la distancia respecto del contrincante (explica mientras
tira un golpe al aire).
-¿Pero sentís que te cambió el físico?
-Naaah. La verdad es que me veo igual, estoy en mi peso de siempre,
pero no tan blandita, por no decir “soy pura fibra” (risas).
-¿En qué consiste el entrenamiento?
-Tiene una parte muy importante de aeróbico, que es para tener
resistencia. Eso fue lo que más me costó. Al principio,
no podía correr ni 100 metros y ahora corro kilómetros.
Después tiene que ver todo con la parte técnica.
-¿Y tenés que seguir alguna dieta?
-Tuve que incorporar algunas cosas a mi alimentación, como
la carne que antes no comía. Estaba muy débil y necesitaba
tener fuerza y la carne te da eso. Y también vitaminas y proteínas
y alimentos a los que no estaba acostumbrada.
-Playboy te ofreció hacer un desnudo. Ahora que estás
“menos blandita”, ¿lo harías?
-A mí me encantan los desnudos, me parecen re lindos. Y creo
que el cuerpo femenino está para ser mostrado. Tengo cero rollo
con mi cuerpo. Es más, una amiga mía dice que soy brasilera
porque me encanta andar desnuda siempre (risas). Pero ahora, mi intención
es focalizar la energía en Sos mi vida.
-Pero no descartás hacerlo en un futuro.
-No, no lo descarto. Yo no descarto nada en la vida.
-¿Te ofrecieron ser vedette?
-No, nunca.
-Si te lo ofrecieran, ¿lo harías?
-No sé, la verdad es que no bailo muy bien. Estaría
bueno, pero antes de ser vedette me interesaría experimentar
otras cosas en teatro. La verdad es que nunca lo pensé y tampoco
me lo ofrecieron. Me faltan un par de lolas (risas).
-¿Te operarías?
-No, por ahora no. A mí me encantaría no tener que hacerme
una cirugía nunca. Sería re lindo para mí saber
que todo lo que tengo es mío y ver en mi cara el paso del tiempo.
También sé que el medio es muy malo y muy agresivo,
pero yo preferiría abrirme si no puedo... Me gustaría
ser una actriz de 60 años y que los directores me puedan llamar
y que dé 60 años y no 40 porque estoy toda operada.
Eso es lo que deseo hoy. En unos años, todo puede cambiar.
-La novela se llama Sos mi vida. ¿Quién es “la
vida” de Natalia Oreiro?
-Y, Ricardo (dice sin dudar). ¡Mirá cómo das la
vuelta para que yo sola me meta en la trampa! (risas). Ricardo en
cuanto al amor y, después, la vida en sí. Yo soy una
persona que disfruta mucho de estar en contacto con la naturaleza.
Y cuando no estoy trabajando o cuando llego a mi casa, me descalzo
enseguida, voy al jardín... La vida en sí es mi vida.
No tengo grandes pretensiones.
-Se te nota bastante pacífica
-Sí. En mi vida personal me gusta estar en silencio, contrariamente
a lo que la gente ve de mí, porque soy muy charlatana. Pero
cuando estoy en casa, si bien soy muy pila, necesito mucho bajar para
asentarme porque si no, sería una desequilibrada total y no
pararía nunca.
-¿Viene por ese lado la decisión de ser una Oreiro unplugged?
No tenés celular, computadora...
-No Internet, no celular, no auto, no reloj... Seguramente sea por
eso. No es porque yo sea una ignorante y no pueda... En realidad,
no me interesa y la sobreexposición no me gusta... A mí
me da mucho miedo estar taaaaaaaan informada. Me informo sólo
sobre lo que me interesa. Me da mucho miedo la Internet. Yo sé
que es un arma buenísima, pero prefiero, en ese sentido, ser
un poco más hippie. Quizás por todo lo que me pasa en
mi profesión. Debe tener mucho que ver. Recuerdo que cuando
tenía cuatro o cinco años dibujaba agua y una isla donde
estaba yo con un perro. Y le decía a mi mamá que me
iba a ir a vivir a una isla. ¡Una cosa de aislamiento total!
La verdad es que hoy sigo deseando lo mismo. Si no es una isla, el
campo o el mar...
-¿Y dejarías todo esto?
-Y sí, pero no lo sentiría como un abandono. Igual no
es que un día voy a decidir tirarme panza arriba y no hacer
nada. A mí me gusta hacer muchas cosas, entonces, siempre tendría
algo para hacer, inclusive dentro de esta misma profesión:
dirigir, producir, escribir... No necesito estar delante de una cámara
para sentirme viva. Al contrario, cuando estoy más expuesta
más paranoica me pongo y me siento acorralada.
-Sin embargo, debe haber algo que te atrae porque siempre volvés
a la tele...
-Sí, disfrazarme de mil personajes. Me divierte mucho cambiar.
Es como que vivís muchas vidas dentro de una. Y transmitirle
a la gente emociones... hacerme la payasa porque, en definitiva, es
eso.
-¿Qué sueños te quedan por cumplir?
-Uuuuyyy, un montón. Con mi hermana Adriana, que vive en México,
vamos a sacar una marca de ropa. Cuando éramos chicas estudiábamos
corte y confección y nos fascinaba. Y siempre soñamos
tener una casa de ropa juntas. Adri ahora se está recibiendo
de diseñadora de indumentaria, entonces un día la llamé
y le propuse cumplir nuestro sueño y se enloqueció.
Igual, la marca no va a tener mi nombre ni voy a poner una mega tienda
en los shoppings. Somos nosotras con una mínima inversión
haciendo algo chiquito.
-¿Y a nivel personal?
-Como toda mujer, quiero tener hijos, verlos crecer, tener una casita
en el mar...
-¿Estás posponiendo esos sueños por tu profesión?
-No. No es que yo no tengo familia porque estoy trabajando. No tengo
familia porque estoy esperando ese momento donde algo me diga: “quiero
tener un hijo”. Si viene, buenísimo, pero no sé
cuándo. Por ahora no tengo ese instinto maternal. Recién
tengo 28 años. pero seguro que en algún momento, me
va a pasar eso.
-¿Y qué balance hacés de estos cuatro años
de casada?
-Muy bueno. La verdad es que con Ricardo somos como novios. Somos
muy cariñosos. Para mí es muy importante el romanticismo
en una pareja. Además, somos muy compañeros y él
me contiene mucho... por ser más grande, porque tiene más
experiencia y porque es bueno.
-¿Y qué dice cuando te ve besarte en las novelas?
-Supongo que mucho no le debe gustar, pero se lo banca. A mí
tampoco me gusta que le griten algo en un recital a él. Me
pongo a los gritos: “¿Qué te pasa nena?”
(se imita a sí misma).
-Entonces vos sos celosa.
-Sí, sí. No soy loca. Soy celosa, inclusive, desde el
juego. Al otro siempre le gusta que uno lo cele un poquito. El sí
es muy celoso.
-Hablando de vos, describiste a tu personaje como capaz de todo arriba
del ring y muy ingenua abajo. ¿Tiene algo tuyo?
-Mucho (risas). Yo soy una chica ingenua también. Por ahí
soy más diplomática que La Monita, pero con el paso
del tiempo me estoy dando cuenta que no sirve de nada ser cortés
con alguien que te falta el respeto.
-Nati, últimamente hubo muchos rumores sobre una supuesta pelea
tuya con Nancy Dupláa. Se llegó a decir que llamaban
a Pol-Ka para no cruzarse.
-Es una falta de respeto para las dos y para... Nunca pasó
eso. Al contrario, la súper respeto.
-Por último, ¿cuál es tu deseo para este año?
-Poder vivir en un mundo de paz. (Reflexiona) Parezco Miss Universo:
“Paz en el mundo” (dice con burla). Me gustaría
que la gente tuviera más conciencia ambiental.
Por: Verónica Salatino Fotos: Claudio Divella. Producción: Alicia Blanco. Peinó: Sergio Lamensa con productos AlfaParf.
Make-up: Clara Stornini. Agradecimientos: Miss Sixty, Joyería D’Azur, Jane Pain, Ona Saez y Lelé de Troya.