CULTURA NUBIA. La modelo en el templo de File, sobre la costa del Nilo. (Ab.) Sobre una ladera del río se edificaron los poblados nubios luego de la creación de la represa de Asuán. (Der. ) Vistas del Templo de Derr, dentro de los templos de Amad.
La Catedral Copta es imponente. El jardín botánico de Asuán está ubicado en Kitchener, una isla del Nilo frente a la cual se edificó el hotel Old cataract.
Hasta el lugar se accede en feluccas, veleros que se utilizan también como medio de transporte público y de mercaderías. Se pueden contratar para hacer recorridos cortos por el río o visitar la otra isla cercana: Elefantina.
Viaje: Asuán
Recorrido por el pasado
Recostada sobre el margen oriental del Nilo, el río más largo del mundo, descansa esta importante ciudad que fue escenario de disputas entre cristianos, árabes, romanos, griegos y egipcios a lo largo de la historia. La modelo Solange Cubillo la eligió como destino para celebrar su amor y regresó fascinada.
A cada paso y en cada rincón se respira historia. Egipto es tierra de enigmas, misterios y leyendas que permanecieron indemnes a través de milenios y hoy la convierten, junto a sus paisajes únicos, en un destino turístico de importancia innegable a nivel cultural.
Después de El Cairo, Asuán despierta mucho interés en los viajeros gracias a sus templos y la famosa represa construida para mitigar el flagelo de las inundaciones que sufrían los poblados linderos al Nilo. Ubicada sobre su costa, se encuentra a 880 km hacia el sudeste de la capital egipcia y se une a ella por vía aérea, ferrocarril y a través de cautivantes cruceros que surcan el mítico río.
La modelo Solange Cubillo visitó Asuán junto a su marido, Marcelo Bello, para festejar sus 10 años de relación. “Fue un viaje perfecto”, destaca y agrega entusiasmada: “Fue muy movilizador y espiritual. Sentís que estás espiando el pasado de la humanidad y eso es muy fuerte. Entrar a los templos tiene una energía especial que no se puede describir; sólo se siente”.
Solange eligió la vía fluvial a bordo del Crucero Alexander the great y se alojó en el lujoso y típico hotel Old cataract, que fue construido en 1899 sobre un risco de granito con vista a las aguas. “Es un lugar precioso, el mismo en el que Agatha Christie escribió Muerte en el Nilo. Comprobé que las descripciones del libro son absolutamente realistas”, se sorprende. En alguna de las 123 habitaciones del hotel de estilo inglés se alojaron figuras como Winston Churchill, el rey Farouk y Lady Di. Además, es tradición que los turistas lleguen a la terraza ubicada sobre la rivera para tomar el té y disfrutar de los atardeceres. “Los mejores que vi en mi vida”, revela la modelo.
Uno de los lugares que más impactó a la Solange fue Abu Simbel (a media hora de avión), visita obligada para quienes llegan hasta la ciudad. Los templos que allí se encuentran forman parte del Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. “Son construcciones magníficas e imponentes y me llamó la atención el templo más pequeño: Ramsés II lo mandó a realizar en honor a su esposa favorita: Nefertari”, comenta. El Templo Menor al que hace referencia fue excavado en la roca y dedicado también a Hathor, diosa del amor y la belleza. Su fachada está decorada con seis estatuas: cuatro de Ramsés II y dos de Nefertari. Todas son de igual tamaño, algo poco corriente ya que las imágenes que representaban al Faraón solían ser de mayor envergadura. En tanto, el Templo Mayor (su fachada tiene 33 metros de altura y 38 de ancho) es considerado uno de los más bellos edificados durante el reinado del mencionado jerarca. Toda esta majestuosa construcción no se erigió en la locación en que ahora se encuentra: cuando el gobierno planificó la construcción de la represa y viendo que estas reliquias podían correr peligro, inició (en 1959) una campaña internacional de recaudación de fondos para salvarlas. Fueron 36 millones de dólares los necesarios para encarar cuatro años de cuidado trabajo (entre 1964 y 1968). Los templos se desmantelaron íntegramente y fueron luego reconstruidos en una zona próxima, 65 metros más elevada.
Otro de los reductos sacros trasladados fue el de File, que originalmente estaba en una isla más baja y ahora quedó en el islote de Agilkia, cerca del centro de Asuán. Fue creado para la diosa Isis que “en la mitología egipcia es Ast, la diosa del trono (simbolizado por jeroglíficos en su cabeza)”, dice Solange.
Por otro lado, la mujer sugiere la visita a la isla Kitchener, que es el jardín botánico de la ciudad. “Es muy pintoresca y agradable para pasar la tarde. Además te cruzan en un típico barquito a vela que se llama felucca (o falúa), que los pobladores también usan como medio de transporte público o de mercaderías”, dice. La pequeña ínsula de unos 750 m de largo es un paraíso de vegetación exótica con vistosos senderos.
Otros lugares para recorrer son los mercados de artesanías de metales semipreciosos y de especias exóticas. “Hay todo tipo de pimientas de colores raros: verdes, azules, fucsias...¡Son fuertísimas!, pero combinadas entre sí y con otros condimentos autóctonos le dan un gusto excelente a las comidas”, revela Solange y, entre risas, cuenta una anécdota que retrata otra seña folclórica: “Allí vivimos la cultura del regateo. Como son tan amables, cuando estábamos negociando el precio de unas pimientas, nos ofrecieron té. Podríamos haber estado ahí todo el día, regateando entre taza y taza”.
Y para seguir en el rubro gastronómico, la modelo recomienda probar los platos tradicionales que combinan la cocina africana con la mediterránea y se caracterizan por ser livianos y frugales. El Ful medammes (habas condimentadas), el Molokheya (sopa de hierbas con pollo o conejo), el Kushari (estofado de legumbres) o los postres elaborados con dátiles, son algunos de ellos. Pero también hay que vivir la experiencia de cortar y degustar un buen trozo de pan porque “son un manjar. Me encantaron aunque me resulta imposible acordarme los nombres”, finaliza entre carcajadas.