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Nuestro Hombre
Joaquín Furriel
El 2008 lo sorprendió con dos importantes debuts en su vida. Por un lado protagoniza la tira romántica Don Juan y su bella dama, haciendo por primera vez de galán y por el otro está dando sus primeros pasos en la paternidad. Emociones y experiencias de un hombre de barrio que a los 33 años es un papá de novela.

Sus atractivas facciones masculinas y sus rasgos medioorientales le dan un allure tan exótico como atrapante. Sus ojos de un color azul profundo son capaces de hipnotizar a casi cualquier mujer, transmitiendo la más intensa pasión: ya sea interpretando a un villano contradictorio como Marcos Lombardo en Montecristo en el 2006 o actualmente en la piel de un romántico que irradia el más puro e incondicional amor en Don Juan y su bella dama junto a Romina Gaetani por Telefé. Joaquín Furriel a los 33 años tiene esa actitud de hombre de barrio, sencillo pero libre de ingenuidades y ahora que hace dos meses fue papá de Eloísa con Paola Krum, emana una energía relajada que se parece mucho a la felicidad y afirma: “el brillo en los ojos que puedo tener con el recuerdo de mi hija es diferente a todo”.

Además de grabar para la telenovela todos los días durante casi 12 horas, los fines de semana actúa en la obra Un guapo del 900, cuyas funciones son al aire libre por barrios porteños como Pompeya, Mataderos y Boedo, y próximamente viajará una vez por mes a las provincias para representarla.
Habiéndose formado en el Conservatorio de Arte Dramático, nunca imaginó que iba a ser galán de novela, pero ahora lo acepta con orgullo y como un reto a su versatilidad. “Me gusta que me llamen para cosas distintas”, sostiene.

-¿Qué te hizo cambiar de opinión para empezar a aceptar papeles como el de este galán de Don Juan...?
-Fue una combinación de cosas. Hacer de galán es parte de la actuación. Durante el día no suelo ser galán y me gusta serlo en el marco del trabajo. Igual, algo de galán tengo en mi vida privada, si no, no podría hacer bien el papel...

-¿Tenías prejuicios respecto a trabajar en una novela?
-Cuando estudiaba en el Conservatorio era una época de neoliberalismo desorbitante y yo necesitaba confiar en que lo que estaba haciendo estaba bien. El galán a lo largo del tiempo ha cambiado mucho y creo que cada pequeña elección que fui haciendo me fue trayendo acá. Antes, tenía temor, porque era un género nuevo y no sabía cómo me iba a sentir en ese rol. Hoy estoy tranquilo, seguro, me divierto, y siento que hago un buen galán.

-¿La popularidad que ganaste se te hizo difícil de manejar?
-Fui reconociendo de a poco el terreno. Me encanta que la gente se acerque y me comente las cosas que hago. El público que tengo ahora es nuevo, me divierte y tiene onda. Me gusta ampliar el abanico, pero hay lugares en donde no me meto. Antes me indignaba que me ofrecieran ciertos trabajos que no eran para mí. Calculo que tenía miedo...

-¿Los años te hicieron perderlo?
-Fue la paternidad. Te coloca en un lugar distinto. Ser padre es ser valiente. Hay que vencer muchos miedos para confiar en que vale la pena traer un hijo a este mundo. Eso te cambia la escala de valores y la escala de miedos. ¿Qué me voy a hacer problemas por eso ahora? (risas).

-¿Sentís que cambiaste mucho desde que vino Eloísa?
-Me río más. Antes me reía en mi vida privada, pero estaba más serio en el trabajo, poniendo distancia o siendo más solemne. Está bueno eso de romper con algo que uno se había armado, una vez que lo visualiza. Ese personaje no era yo. Era como algo de otra época. Con una hija todo es más complejo, y por eso vivo la vida más aliviado en los aspectos más superficiales.

-¿Paola no te reclama en tu casa, con todas las cosas que hacés?
-No, porque tengo mis momentos y el fin de semana es sagrado. Salvo unas pocas noches, termino y vuelvo corriendo. Mi papá se levantaba a las 7 de la mañana conmigo, nos dejaba en el colegio y se iba a trabajar. Eso no significa que vaya a ser mejor padre o no. Eloísa es hija de actores y los tiempos de los actores son estos. Va a tener que adaptarse a esa rutina (risas).

-Y a vos que te gusta tanto viajar, ¿cuándo pensás que vas a poder volver a hacerlo?
-La verdad que no sé. Como me encanta, ya estoy en casa con las guías Lonely Planet preparando mis próximos viajes, para irnos los tres en familia. Viajar es fácil, es algo cultural. Siempre soñé con transmitirle a mi hija esa enseñanza. Con Eloísa quiero conocer el mundo: vamos a disfrutar juntos de eso y va a ser muy divertido.

-¿Cómo te imaginas de acá a 10 años?
-¡No, no me imagino más! Porque cuando tenía 20 me imaginaba de una manera a los 30 y hoy no soy eso. No me imaginaba como un galán de novela (risas).

-¿Imaginás tener más hijos?
-Sí, me gustaría. Nosotros somos tres hermanos y la verdad que no quiero que mi hija sea hija única. Hay que compartir el reino porque si no, después la vida se vuelve complicada. Me gustarían algunos hermanos más.

-¿Un varón?
-Puede ser, pero a mí me fascina el mundo femenino y me gusta estar rodeado de mujeres. Sin ir más lejos, es mágico el tiempo que comparto con mi mujer. Me gustan las mujeres independientes como ella. Así que si tengo otro hijo o hija me es indiferente, pero estoy muy contento de haber tenido una mujer porque quiero seguir aprendiendo de ellas.

-Y hablando de mujeres, ¿te considerás un hombre seductor?
-A veces sí, y a veces no. Seducir todo el tiempo me resulta agotador y la gente que seduce todo el tiempo me agota. Soy un poco seductor, pero no permanentemente.

     
    Autor: Luján Arujo Producción: Marcela Balcente Fotos: Marcelos Dubini Maquilló: Luciana Malfatti para Agustina Lavalle Cobo Agradecimientos: Rochas - Hermanos Estebecorena - 28Sport (Vestuario). Bardot Restaurante y Bar (Locación).
     
   

     
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