Cameron Diaz
“No me avergüenzo de ser feliz”
A los 35 años, la más rubia debilidad de Hollywood se puede ufanar de un grato presente, que incluye la madurez profesional pero también una juvenil y desinhibida soltería. Este jueves, junto a Ashton Kutcher, se lucirá en quizá una de sus últimas incursiones en la comedia: Locura de amor en Las Vegas.
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Su figura se vislumbra desde lejos, la cámara (lenta, muy lenta) va acercándose hasta ella con fascinación y en un alarde de esteticismo, se paraliza en su pose más femme fatale. Parecida a la escena que la presentó al mundo en La Máscara (1994), la secuencia se repite en Locura de amor en Las Vegas y es de esperar que coseche más de un exabrupto masculino. Alguno tal vez, fanático de los números, pensará en el tiempo (¡casi 15 años!) que ha pasado entre aquel auspicioso debut y este presente colmado de novedades y cambios. ¿Los principales? Una carrera que pretende volcarse de lleno al prestigio, una soltería sorpresivamente larga, un cierto hastío por el entorno californiano y un talante infinitamente más despreocupado (¿y feliz?) que antes: “Sí, hoy me siento muy feliz y no me avergüenzo de ello. He pasado por tantas cosas durante mi juventud que me parece justo poder decirlo. Y no es que me sienta vieja, pero sí más sabia y madura”, declaró hace poco. En la profusa lista de “cosas” que alude sin decir, se incluyen (en el orden que el lector elija): noviazgos -y rupturas- mediáticas con Matt Dillon, Jared Leto y Justin Timberlake, un desorden obsesivo compulsivo que confesó haber aplacado hace no mucho, varios millones de dólares en las taquillas (principalmente con Loco por Mary) y el para nada despreciable tercer puesto (detrás de Reese Witherspoon y Angelina Jolie) en el podio de las mejores pagas de Hollywood. Con orgullo, cuenta que acaba de trabajar con dos renombrados directores: Nick Cassavetes, en My Sister’s Keeper, y Richard Kelly (el mismo de Donnie Darko) en el intrigante filme The Box: “En esa peli interpreto a una mujer, esposa y madre, a quien un hombre entrega una caja con un botón. La premisa es que cada vez que presiona el botón su familia recibe un millón de dólares pero, al mismo tiempo, alguien en alguna parte del mundo muere. Interesante, ¿no?”. Antes de ello, la joven mostrará este jueves sus reconocidas dotes para la comedia en el rol de una rígida corredora de Bolsa de Nueva York que gracias a un desengaño amoroso descubrirá su faceta más descontrolada. El contexto no podrá ser mejor: una escapada a la mítica Las Vegas, con sus casinos, sus vicios y sus enredos amorosos-etílicos. Lo que se dice, una auténtica fiesta.
-Con esos ingredientes, Cameron, ¿es muy obvia la pregunta de por qué elegiste este papel?
-(Ríe) La verdad es que leí el guión y sólo quería parar de reírme. De inmediato vi el potencial cómico que podría tener sobre la pantalla. Nos la ofrecieron a Ashton y a mí al mismo tiempo y una vez que él confirmó su participación, de inmediato me lo imaginé en el rol. Entre los dos decidimos que sería realmente divertido hacer la película si se conseguía al director correcto, lo que logramos con Tom Vaughn. Todos decidimos qué tipo de filme queríamos hacer y fuimos y lo hicimos.
-Respecto a Las Vegas, resulta imposible no preguntarte por tu relación con esa mítica ciudad…
-En la semana, es normal que varias de mis amigas me llamen para sólo decirme dos palabras: “¡Las Vegas!” Así es para los que vivimos en Los Ángeles, donde apenas necesitás unos minutos para llegar. Y una vez allí, bueno, no se tarda demasiado en perder la noción de la hora, de lo que llevás gastado, bebido o dormido… Sí, es una gran “sin-city” (ciudad del pecado), que agregó lo suyo a esta historia.
-Y de la historia, ¿qué es lo que más te entusiasmó?
-El tema que sobrevuela toda la película me parece genial. Con frecuencia, la gente que está de novia piensa que sus amigos solteros son los afortunados, mientras, que, por otro lado, los solteros sólo quieren entablar una relación. Y ninguno de los dos grupos está acertado: no es suficiente ser feliz por el hecho de estar en una relación: primero tienes que estar feliz contigo mismo. Eso es algo que creo que mi personaje, Joy, aprende a la fuerza.
-¿Y vos? Hace bastante que no se te ve con una pareja estable…
-Sí, y creo que es algo bastante bueno. Durante diez años tuve relaciones casi sin parar y siento que me debía un momento como éste. Si bien podría ponerme de novia, creo que todavía me falta disfrutar a fondo de este estado de soltería.
-¿Se te acercan muchos hombres con intenciones de lograr una cita?
-Sí, te diría que bastantes y eso me encanta. Soy una loca por los hombres (en eso no cambio nunca) y creo que en algún punto esa energía puede ser intimidante. De todos modos, no soy falsa: si no me caés bien, no voy a hacer esfuerzos por ocultarlo.
-¿Te gustaría ser madre?
-Sí, pero para mí no se trata tanto de procrear como de encontrar el compañero justo con quien finalmente formar un hogar. Todavía tengo que encontrar a esa persona, lo demás -las ganas de tener hijos- van y vienen con el tiempo.
-Tu siguiente película, My Sister’s Keeper, está dirigida por Nick Cassavetes, un director casi de culto…
-Soy una fanática total de Nick y lo cierto es que hacía tiempo que queríamos trabajar juntos. El filme narra la historia de una familia cuya hija es diagnosticada con leucemia cuando apenas tiene 2 años de edad. A partir de ahí, los padres deciden tener otra hija para que sirva de “réplica genética”: una “eterna donadora” que ayudará a la primera a permanecer con vida. Es un drama tremendo.
-¿Es muy distinto prepararse para una historia así que para una comedia?
-Sí, y eso es lo maravilloso del asunto. Desde la gente involucrada, hasta el proceso mismo de filmación, todo cambia completamente en cada nuevo trabajo. Es genial poder aprender de esas diferencias.
-Hablando de la profesión, ¿te sentiste incómoda alguna vez por el tremendo monto de un cheque?
-(Ríe) Sí, seguro, pero en seguida recapacitás y te das cuenta que todo Hollywood es un negocio enorme y que si vos no cobrás esa plata, alguien se la va a llevar en tu nombre. La gente detrás de los números no es para nada tonta y seguramente hacen más plata que yo. Las cifras, es verdad, pueden ser algo shockeante a veces, pero también es cierto que yo me mato trabajando para esta industria.
-Por último, Cameron, ¿es cierto que estás un poco cansada de vivir en Los Ángeles?
-Mnmmm, algo así. Gracias a esta película, también pude pasar un tiempo en Nueva York y me di cuenta que ahí podría vivir perfectamente. Nadie tiene trato preferencial allá, mientras que en L.A. o sos rico y famoso o sos de los que quieren estar con ricos y famosos. Es algo triste, pero en eso se ha transformado mi ciudad y me parece que necesito nuevos aires. Acabo de comprarme un departamento en Manhattan (NDR: por unos 3 millones de dólares) y si bien no quiero vender el de L.A., estoy dispuesta a transformarme en una muy feliz “bi-costera”. - |